Es de todos conocida la fama que tiene el lobo de animal cruel, agresivo, etc. Pero si vemos un enfrentamiento entre lobos de distinto rango podemos observar que a diferencia de otros animales los lobos no son tan crueles. Un ejemplo lo podemos leer en el libro de Konrand Lorenz ” Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros”:
” … Los temibles puñales de la dentadura se movían como rayos en una rápida sucesión de mordiscos, imposibles de seguir. Y, sin embargo, nada grave sucedió, pues siempre el bocado de un lobo encuentra ante sí, para parar el golpe, los blancos dientes de su contrincante. Tan sólo los labios de los combatientes parecián haber sufrido un par de cortes…”
“… Observando atentamente la posición de las dos fieras se veía que el hocico del lobo viejo tacaba el cuello del más joven, el cual mantenía su cabeza apartada, como ofreciendo a su enemigo la curvatura de su cuello, la parte más vulnerabe de su cuerpo. A menos de 3 cm de la tensa piel de su cuello curvado, alli donde las grandes venas pasan bajo la piel, los caninos de su rival brillaban bajo el belfo malévolamente levantado. Mientras que unos momentos antes, durante el combate, el esfuerzo de ambos contendientes se dirige a ofrecer los dientes a los bocados del otro, es decir, la parte más invulnerable del cuerpo, procurando guardar al propio tiempo el cuello, ahora se tenía la impresión de que el vencido ogrecía intencionadamente aquella parte del cuerpo donde una dentllada sería mortal. Y no sólo lo parecía, sino que efectivamente era así, por asombroso que pueda parecer. “
La conclusión que saca Konrad Lorenz de este enfrentamiento es que tanto los perros como los lobos nunca muerden en esta situación, no porque no lo deseen sino porque no pueden, se da la inhibición de dicho acto por el hecho de ver al contrario en una actitud sumisa. Esta inhibición dura hasta que el contrario pierde dicha actitud. Se dice que en esta situación el vencedor se encuentra en una posición incómoda sobre el vencido y por eso no ataca. También indica que despues de haber terminado el combate el vencedor tiene la necesidad de marcar la zona donde ha tenido lugar el enfrentamiento, como si fuera su propiedad personal.
Esta particular inhibición la podemos encontrar la mayoría de los animales de presa: águilas, leones o lobos.
Konrad también nos hace pensar por qué un animal tan inofensivo como es la paloma puede llegar a desplumar, incluso matar, a otras de su misma especie. La conclusión que plantea es que las palomas cuando están en un recinto cerrado pueden llegar a matar dado que las palomas no presentar dicha inhibición. No presentan esta inhibición porque lo máximo que pueden hacer con el pico es arrancar una pluma , cuando vaya a quitar otra la paloma que se siente vencida tiene tiempo para escaparse.
Se piensa que esta inhibición social se debe a que si dos individuos de la misma especie, en un enfrentamiento, no tuvieran dicha inhibición el número de individuos de su especie se reduciría tanto que puede llegar a desaparecer. En algunas especies no hay dicha inhibición porque tienen una mayor capacidad para escapar de su agresor, un ejemplo son las palomas.